El Ministerio de Cultura presentó un nuevo reportaje que destaca seis santuarios naturales de la República Dominicana como destinos ideales para el ecoturismo y la desconexión espiritual en contacto con la naturaleza.
El informe resalta cómo las estaciones tropicales —con su alternancia de calor, lluvias y brisas frescas— crean el escenario perfecto para la exploración natural.
Inspirado en este documento oficial, el fotógrafo y explorador Daniel recorrió varios de estos espacios, documentando su riqueza ecológica y cultural.
Los santuarios enumerados en el reportaje son:
Los Haitises: un viaje al corazón prehistórico del Caribe

En el noreste del país, este parque nacional se caracteriza por sus manglares, mogotes y cuevas taínas con arte rupestre. Es un ecosistema acuático donde la navegación revela un paisaje ancestral de gran valor histórico y natural.
Parque Nacional Cotubanamá (Del Este): senderos taínos y aguas turquesas

En el sureste, entre Bayahíbe y la Isla Saona, combina senderos arqueológicos, cenotes y playas de aguas turquesas. Es una de las áreas protegidas más visitadas del país y un importante corredor marino-terrestre.
Parque Nacional Jaragua: el santuario de la vida silvestre en el sur profundo

En el suroeste, este extenso parque alberga la Laguna de Oviedo y la Bahía de las Águilas. Su ecosistema árido contrasta con la riqueza de aves, iguanas y especies migratorias que lo habitan.
Parque Nacional Sierra de Bahoruco: el paraíso de las aves endémicas

Considerada uno de los principales refugios de biodiversidad del Caribe, destaca por su bosque nublado, el Hoyo de Pelempito y su extraordinaria concentración de aves endémicas.
Parque Nacional Armando Bermúdez: el desafío de las alturas del Caribe

Ubicado en la Cordillera Central, es el hogar del Pico Duarte, el punto más alto del Caribe. Sus rutas de senderismo atraviesan bosques de pino y climas de alta montaña, ideales para expediciones de varios días.
Reserva Científica Ébano Verde: el bosque de nubes y la fuente de la juventud

Entre Jarabacoa y Constanza, esta reserva científica protege uno de los ecosistemas más húmedos del país, con bosques nublados, ríos cristalinos y senderos envueltos en neblina.
Fuente: Dirección de Comunicaciones Ministerio de Turismo








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